Opinión

¿El trabajo dignifica?
Columna de opinión económica en el mes de mayo, mes del Trabajador, a cargo de la Lic. Agustina Martínez.

JUEVES 18 DE MAYO DE 2017 · 10:48 HS

Agustina Martínez

Como es usual, el mes de mayo comenzó repleto de festejos por el Día Internacional del Trabajador. Siguiendo esta línea, dedicaré esta columna uno de los mercados más importantes en cualquier sociedad y para cualquier individuo: el mercado laboral.

El mercado laboral es especial por distintas razones. En primer lugar, no se trata de un mercado que ofrezca productos, sino que regula las interacciones entre las personas (oferentes de su fuerza laboral) y las empresas o el Estado (oferentes de un puesto  laboral). Además, es un mercado muy relacionado con otros: los de productos, porque el trabajo es una fuente de producción, y los de servicios (en especial, el servicio educativo; del cual el trabajador obtiene la formación que le permite desarrollar ciertas actividades).

Conocer la estructura del mercado laboral de un país da mucha información de cómo el país funciona: si las regulaciones laborales se cumplen o no, cuanto del trabajo es formal (en blanco) y cuanto corresponde al mercado informal, cual es la dispersión de salarios, como es el sistema de retribuciones a la educación superior, cual es el nivel de desempleo, como afecta al trabajo la situación de crisis/expansión que el país atraviese, etc.

Pero, por sobre todo, el mercado laboral es importante debido a que en las sociedades actuales, el ingreso laboral es la mayor fuente de ingresos de las personas: no el capital ni la posesión tierras, como sí ocurría en siglos pasados. Entonces, hablar de trabajo es hablar de ingreso. Y de cómo el mismo está distribuido, entre otras cuestiones. Mientras que la mayor parte del mundo vive mensualmente con el salario mínimo, existen CEOs de empresas que ganan cientos de miles de dólares al mes. Explicar por qué sucede esto y accionar en pos de una distribución más equitativa del ingreso es, sin dudas, el principal reto del Siglo XXI.

La teoría económica es capaz de explicar las diferencias salariales por distintas razones. Entre ellas, las más importantes son: el nivel de instrucción que el trabajo requiere, el riesgo natural que el trabajo implica, la responsabilidad y ocupación del trabajo, etc. Pero existen otras cuestiones que no pueden explicarse tan simplemente. Una de ellas es la brecha de género (que ocurre cuando ante un mismo puesto, un hombre cobra más que una mujer), la brecha racial (que es especialmente importante en países multiculturales) y la brecha país-a-país o región-a-región (que determina que el salario en ciertos países sea más alto que en otros, en términos reales).

“El trabajo dignifica” reza un dicho popular. Desde mi perspectiva, el trabajo dignifica sólo si es un trabajo digno. Y eso sólo será posible cuando los mercados laborales funcionen correctamente (sin economías informales, como sucede en Argentina) y cuando las remuneraciones de los mismos sean las correctas (las explicadas por razones económicas). Mientras tanto, a conmemorar esta fecha como ella nació: en la lucha por los derechos laborales.